
Sin destino, de Imre Kertész, narra la experiencia de un adolescente judío deportado a Auschwitz y Buchenwald durante la Segunda Guerra Mundial. Lo que distingue a la novela es su tono: el protagonista describe el horror con una objetividad casi fría, sin dramatismo ni épica, como si se adaptara a una nueva realidad incomprensible. Ese registro desarmante convierte el relato en una reflexión inquietante sobre la supervivencia, la memoria y la capacidad humana de adaptarse incluso a lo insoportable. Puedes leer la reseña completa en Cicutadry aquí.
© Jaime Molina